¿Qué tienen en común Barack Obama y Enrique Peña Nieto?

En pleno suspenso electoral, la pregunta puede parecer extraña, pero desde mi punto de vista, es fácil detectar un aspecto común entre ambos personajes públicos y políticos guardando las debidas proporciones. Es cierto, ambos son políticos, están desempeñando o a punto de desempeñar el máximo cargo de gobierno en sus respectivos países después de haber recorrido un largo camino a través de sus exitosas campañas, mediante las cuales han obtenido el triunfo. Ahora bien, ¿Cómo lo han conseguido? He aquí el punto al que quería llegar. La clave: El correcto uso de las herramientas de marketing político.

Esta disciplina cuyos inicios se remontan en la antigüedad, desde tiempos de los griegos o los romanos, ha ido evolucionando a lo largo de los siglos, pero no llegó a consolidarse como una disciplina con una metodología definida sino hasta mediados del siglo XX en los Estados Unidos de Norteamérica.

En la actualidad, las herramientas con las que se cuentan son bastantes, se cuentan con medios como los masivos, alternativos, social media entre algunos otros. Mediante estos canales es como los candidatos suelen comunicarse con la audiencia votante.

A diferencia de la mercadotecnia comercial, el marketing político no busca vender productos y servicios, busca vender propuestas y promesas concretas,  crear conciencia en la sociedad, ganar la confianza de los votantes y obtener el voto popular. Sin embargo, el objetivo no puede ser siempre el ganar la elección como pudiera parecer, algunas veces simplemente se puede buscar ganar terreno entre el electorado y obtener el registro en el caso de partidos de reciente creación.

Previo a la planeación de la campaña política, se debe de elegir al candidato idóneo el cuál debe de cumplir con ciertas características como: Acceso a las fuentes que inician los procesos que políticos dentro y fuera del partido, debe tener también cercanía y acceso a los medios de comunicación, destreza política, acceso a quienes toman decisiones, relación con expertos y analistas políticos, buena reputación, liderazgo entre otras. También, dicho candidato debe apegarse a las características definidas en al perfil que demanda la población (determinado mediante una buena investigación previa). Además, no se debe dejar de lado los posibles contendientes de los otros partidos, los cuáles, al igual que la competencia comercial, deben ser analizados con detalle, sus fortalezas y sus debilidades, los cuales también son importantes al momento de la elección del candidato y al momento de crear las estrategias de campaña. Al parecer, ambos candidatos mencionados al inicio cumplen con la mayoría de estas características, por esos fueron elegidos como tal.

Una vez que se ha elegido al candidato más adecuado, se debe de establecer claramente el objetivo que se pretende alcanzar con la campaña política. Ya definido el objetivo, se desarrollan las estrategias más adecuadas, se eligen las promesas básicas del candidato acorde a las necesidades, inconformidades y carencias de la población a gobernar, identificadas, claro está, mediante la  información recogida en las investigaciones previas. Al igual que en el marketing comercial, se debe definir también la propuesta única o el concepto principal de la campaña (“Forward” en el caso de Obama, “Me comprometo y cumplo” en el caso de Peña). También es importante planear con anticipación los mensajes que se comunicarán a cada sector o segmento de la población con la cual se tendrá contacto, así como la imagen que debe proyectar y la retórica que debe emplear el candidato en todos los sentidos (en caso necesario, someterlo a media training). Ya que se define todo esto, se debe comenzar a implementar y desarrollar la campaña política sin perder de vista el objetivo principal.

Esto es sólo una pequeña parte de la amplia metodología que se debe de llevar a cabo previo a una campaña política. Espero tener oportunidad de ahondar más en el tema en futuras oportunidades. Mientras tanto, sigamos al pendiente de lo que ocurre en la elección presidencial estadounidense. Todo parece indicar que la estrategia volvió a dar resultado y Obama se queda cuatro años más en la Casa Blanca. ¿Marketing o coincidencia? ¡Jaaa!

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